Amor de auténtico: lo que esta balada nos enseña sobre soltar sin olvidar
Ya todos sabemos que Reetoxa sabe cómo ser inolvidable, ahora ha dado en el clavo con este tema «Love Keeps Burning Still», y lo ha hecho con una inteligencia y una sensibilidad que no se ven todos los días...
Y es que, siendo muy sinceros, el público latino sabrá muy bien de lo que hablan estas letras, nosotros somos personas que vive el amor con todo, a todo dar, pero también sabemos que cuando algo se acaba, no por eso se borra lo que se vivió, muchas veces lo que queda es lo más bonito, lo que se guarda en el corazón como una joya y eso es exactamente lo que esta canción pone sobre la mesa con una claridad impresionante.
Esta pieza no es la típica canción de desamor donde todo es llanto y reclamos, ni tampoco es una celebración vacía, es algo mucho más profundo y real, nos habla de esa etapa de la vida donde uno ya no es niño y ya entiende que las relaciones tienen ciclos, que a veces se llega al final del camino juntos, pero que eso no significa que se tenga que tirar todo lo bueno a la basura, es el arte de saber quedarse con lo que sirve, con lo que nos hizo crecer, y seguir queriendo a esa persona, aunque ya sea de otra forma, con respeto y con esa complicidad que solo se da cuando se ha compartido tanto tiempo y tantas vivencias.
El sonido que manejan aquí es un agasajo, una balada que tiene fuerza, que tiene cuerpo, pero que es suave al mismo tiempo, el piano nos lleva de la mano desde el principio, y esas cuerdas que suenan de fondo le dan una categoría especial, como si estuviéramos escuchando algo que está pensado para quedarse, para ser recordado, la voz lo dice todo, con ese tono de quien ya vivió, de quien ya sabe de lo que habla, sin fingir nada, cantando desde la experiencia misma, y si nos vamos al contenido, hay un verso en especial que es clave, que resume todo el pensamiento detrás de la composición y que nos da mucho en qué pensar: «Imagine what the future brings / Don’t go chasing that song»
Vamos a desmenuzar esto bien, como nos gusta hacer aquí, sin rodeos, estas líneas y otras nos están diciendo algo muy cierto y muy sabio, muchas veces, cuando una relación termina, nos pasamos el tiempo mirando hacia atrás, buscando lo que ya pasó, tratando de revivir lo que ya no es, corriendo detrás de una idea o de una canción que ya se cantó y que ya se terminó, pero aquí nos dicen: no, mejor mira lo que viene, imagina todo lo bueno que el futuro trae, no te vayas detrás de lo que ya se fue, este es un consejo de vida, de esos que le sirven a cualquiera, nos invitan a dejar de perseguir lo que ya no tiene vuelta atrás y a abrir los ojos a lo nuevo, entendiendo que lo que vivimos fue valioso, pero que ahora su lugar es en la memoria, no en el camino que estamos recorriendo hoy.
Y eso es lo que hace grande a esta canción porque nos enseña que el amor, cuando es verdadero, perdurará y se convertirá en algo diferente, pero seguirá existiendo, deja de ser romance para convertirse en gratitud, en buenos deseos, en esa paz de saber que compartiste tu vida con alguien que valía la pena. ¡Nos recuerda que no hay fracaso en haber querido, ni en haber compartido, ni en haber construido algo, aunque ese algo haya cambiado de forma!
Aquí se rompe con la idea de que, si no somos pareja, tenemos que ser extraños o enemigos, se nos muestra que lo más bonito es poder mirar hacia atrás y decir: «sí, lo viví, valió la pena, y le deseo lo mejor, porque lo que hubo entre nosotros sigue vivo, aunque sea de otra manera».
Para nosotros, que valoramos tanto la lealtad, la palabra dada y el cariño sincero, este tema cae muy bien, Reetoxa ha logrado capturar una verdad universal, pero que resuena muchísimo con nuestra forma de sentir y de ver las cosas.
No es una canción que te diga lo que quieres oír, sino lo que necesitas escuchar para crecer, para sanar y para entender que el fuego del amor no se apaga, solo cambia de lugar y de manera de arder.
En resumen, estamos ante una pieza que tiene todo: calidad musical, mensaje profundo, sentimiento a flor de piel y esa sabiduría que solo dan los años y las vivencias. Una balada que no solo se disfruta por su sonido, sino que se agradece por lo que nos hace comprender.
¡Música así es la que se queda, la que se hace parte de uno, y la que recomendamos sin dudar, porque tiene ese algo que nos toca justo donde somos más nosotros mismos!
